La Calabaza

Solapas principales

La Calabaza
La Calabaza
Las variedades comerciales más cultivadas en Lanzarote son: La variedad redonda y la alargada.Es muy aceptada
en la cocina canaria. Se utiliza para la elaboración de diferentes platos: dulces, sopas, cremas etc.
Es una planta herbácea, anual, rastrera de hojas anchas, lobuladas y acorazonadas en la base, y de largos tallos con zarcillos que pueden medir hasta diez metros.
Fue introducida en Europa por los españoles procedente de Méjico y otras regiones de América. Es muy exigente en temperaturas, no requiere excesiva humedad excepto en la fructificación, y se adapta bien a diferentes tipos de suelos.
La familia de las cucurbitáceas comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme, que agrupa plantas de frutos carnosos tan comunes como el melón, y la sandía, los calabacines, pepinos y pepinillos.
La mayoría del producto cultivado se siembra a partir de semillas seleccionadas por los propios agricultores. Siendo las variedades más demandadas en nuestro mercado las de tipo verde de formas redondas o cumplidas, por encima de las de tipo violín o cacahuete, de color anaranjado.
Para la siembra conviene una temperatura mínima de 15ºC, o realizarla en invernadero.
La temperatura óptima de desarrollo está en una mínima de entre 12°C de mínima los 24ºC de máxima, aguanta mal los fríos y temperaturas mayores de 35°C.
Crece en zonas de clima cálido a tropical, con buena humedad.
Calabaza de verano: comprenden las calabazas de piel fina que se recogen durante esta estación, los calabacines y algunas calabazas ornamentales. Son especies de crecimiento rápido que suelen producir frutos al cabo de un par de meses después de la plantación. Todas ellas pertenecen a la especie Cucurbita pepo ssp. pepo. Suelen ser más pequeñas que las de invierno, con la pulpa más clara y suave.
Calabaza de invierno: dentro de este grupo tendríamos la mayoría de las calabazas ornamentales y algunas otras variedades de corteza gruesa, más basta y verrugosa que las de verano y de forma menos simétrica. Su producción se centra desde principios de otoño a finales de invierno. Entre las principales calabazas de invierno tenemos:
La pulpa de la calabaza es rica en vitamina A y C, y además ofrece un importante aporte de hidratos de carbonos y sales minerales. Por su gran cantidad de agua y fibra supone un alimento ideal para aquellas personas obesas y con problemas de estreñimiento. Por otro lado, las semillas contienen más del 34% de grasas y son consumidas como frutos secos, machacadas y cocidas ayudan a combatir el insomnio y a prevenir el cáncer de próstata. También no es práctica inusual en nuestras latitudes, el elaborar el “cabello de ángel” a partir de las calabazas denominadas pantanas.